top of page

Los años salvajes de Moby

  • 22 dic 2016
  • 2 Min. de lectura

El músico publica "Porcelain", sus apasionantes memorias de finales del siglo XX en el Nueva York más sucio y peligroso

Retirado de las giras, el artista quiere seguir escribiendo

Moby, en un concierto en Los Ángeles, en 2015 - CHRIS PIZZELLO CHRIS PIZZELLO - INVISION - AP

Moby, en un concierto en Los Ángeles, en 2015 - CHRIS PIZZELLO CHRIS PIZZELLO - INVISION - AP

Desde su casa de Los Ángeles, Moby atiende amablemente mientras ruge una licuadora: “Disculpa, estaba haciéndome el desayuno”. La tarea de hoy consiste en publicitar su Porcelain, autobiografía ahora traducida al español por la editorial Sexto Piso. Son sus vivencias entre 1989 y 1999, justo antes del impacto mundial de Play, álbum que despachó 10 millones de copias y se hizo omnipresente, gracias a la combinación de rotundas voces negras y electrónica sedosa.

¿Cree que su música ha envejecido bien? Era tan ubicua que se transformó en sonido ambiental: la discográfica optó por licenciarla para su uso intensivo en publicidad, cine, series. “Fue una solución de último recurso. Pensaban que no tendría hueco en la radio comercial y decidimos ir directamente al oyente. Aquello terminó en saturación pero implantó mi nombre. Como practicaba otros tipos de música, no me consideré atado a esa fórmula”.

“Chocaba con intolerantes como Aphex Twin, que me criticaba por tocar guitarra eléctrica en directo”. Suspira y sigue: “Viví en una fábrica okupada

donde ensayaba un grupo hardcore y otro de metal; yo tocaba en ambos. Eran años en que salían discos extraordinarios de Sepultura y Pantera pero también de hip hop. Y te sentías influenciado por todo eso a la vez. No era bueno rapeando pero sí con la guitarra”.

Su formación musical se completó trabajando como DJ en Manhattan. “Me gastaba en discos casi todo lo que ganaba: los maxis eran carísimos. No me quedaba dinero ni para taxis, así que iba y volvía al club tirando de una patineta, donde cargaba mis vinilos. Debía parecer tan chiflado que los yonquis pensaban que no valía la pena asaltarme”.

Desde su actual altura, Moby puede relatar con humor las indignidades sufridas por una estrella de la segunda división de la dance music: aviones chárter, alojamientos miserables, promotores flipados.

Comentarios


Donar con PayPal

Presentado también en

 ¿Te gusta lo que lees? Dona ahora y ayúdame a seguir elaborando noticias y análisis. 

© 2023 por "Lo Justo". Creado con Wix.com

bottom of page